Pionero en la preservación ambiental, São Paulo tiene una historia de protección a los manantiales y nacientes de agua dulce que brota en la Mata Atlántica. Un programa gubernamental, que incluyó la creación de 26 parques estaduales y decenas de otras unidades de conservación, se tornó referencia nacional en turismo sostenible. Gracias a esto el Estado fue uno de los primeros en entrar en la onda verde del ecoturismo, y ofrece un rico abanico de opciones en los más diversos escenarios, como litoral, cerros y cuestas basálticas. Los itinerarios ofrecidos abarcan ecosistemas diversos, como dunas, manglares, restinga, floresta de pendiente, campos de altitud y costas rocosas. Solo el litoral norte, que se extiende de Ubatuba a São Sebastião, tiene 180 playas, 317 cascadas, 110 sendas y 138 mil hectáreas de Mata Atlántica intocada.
Los paisajes se suceden en una diversidad que seduce. Son estuarios lagunares, como el Lagamar, en Iguape y Cananéia, en el litoral sur, con trayectos que incluyen sendas por el bosque, baños de cascada y piscinas naturales. Para los que prefieren las montañas distantes del litoral, existen travesías que recorren picos elevados, en las pendientes de la Serra da Mantiqueira, en las proximidades de Campos de Jordão, São Bento do Sapucaí y Piquete. Otros municipios, como Iporanga, Apiaí, Eldorado y Barra do Turvo, forman el Circuito de las Cavernas y ofrecen visiones espectaculares. Y lo más importante: todos esos lugares cuentan con una sólida infraestructura. Agencias locales operan con guías especializados y óptimos servicios de transporte, hospedaje y gastronomía.
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