Folklore, movimientos intelectuales, museos, cinematecas, teatros, colecciones de historietas, galerías y centros culturales hacen del Estado de São Paulo la meca cultural brasileña. Un verdadero caldero donde hierven las más diversas tendencias. Empezando por la capital, que fue escenario de eventos como la Semana de Arte Moderno de 1922 y de Festivales Musicales que revelaron grandes artistas como Caetano Veloso, Elis Regina y Chico Buarque.
Los museos, por ejemplo, son tantos que fue necesario hacer una guía especial. Entre ellos se destaca el Masp, el más importante de América Latina, con un acervo de 3.500 piezas, incluyendo nombres como Rembrandt, Van Gogh, Renoir y Portinari. Otro marco de la modernidad es el Memorial de América Latina, un proyecto del famoso arquitecto Oscar Niemeyer, donde se mantiene una valiosa exposición permanente de artesanía latinoamericana. Son tantas opciones, que agencias especializadas crearon itinerarios temáticos, como el São Paulo Cultura y Arte, hecho a la medida para quien quiera conocer mejor esos atractivos.
Pero es en el interior del estado donde las tradiciones populares muestran toda su vivacidad. Es el caso de la ciudad de Olímpia, en el noroeste paulista, conocida como la capital del folklore, sede del Festival Estadual de Folklore (Fefa). El evento reúne todas las tendencias, entre ellas la Asociación de los Creadores de Saci, de Botucatu; y la capital del hombre-lobo, como es conocida la ciudad de Joanópolis, integrante del circuito de sierras y lagos. Esos dos municipios invirtieron en las fábulas de Saci y del hombre-lobo y los transformaron en símbolos que atraen a curiosos interesados en el tema. Artesanos de esos lugares exhiben una verdadera colección de muñecos de los dos personajes, que, según dicen, pueden ser vistos caminando por las calle y plazas en el silencio de la noche.
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